Empezamos la semana del libro, una semana muy especial, sin libros en la calle, sin ferias del libro, sin poder llevar a los niños y niñas a rebuscar en los puestos las historias, los dibujos que mas le gustan, de escuchar a los poetas en las casetas. Este año los Jorges no tendrán rosas, las Ramblas de Barcelona sin nadie, la Cuesta de Moyano sin libros, Alcalá de Henares sin juglares, aplausos que no charangas oiremos al atardecer. Suspendidos en el aire Miguel de Cervantes y William Shakespeare nos contarán sus historias tan lejos y tan cerca, y seguimos leyendo historias en voz alta y en susurros, les leemos a las niñas y a los niños poemas alegres que traspasen los muros de la confinación, parece que se va acabando pero miles de abuelos no leerán más a sus nietos. La plaga del siglo XXI nos está enseñando a vivir de otra manera, a ver, que no solo mirar, porque mirar y ver es cosa distinta, miraremos de otra manera y recordaremos estos tiempos extraños y disfrutaremos...
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